Rendimiento en Maratón de Elite

Rendimiento en Maratón de Elite, Parte 2 de 2

Traemos a esta sección, la segunda parte del comentario del artículo “RENDIMIENTO EN MARATON DE ELITE”, cuya referencia es:

  • E. Randy Eichner
  • Top Marathon Performance: Interesting Debate and Troubling Trends
  • Current Sports Medicine Report: Pearls and Pitfalls
  • Vol 14; nº 1; Enero/Febrero 2015

Se podría asumir que vivir en aire limpio alejado de la polución, como hacen los corredores keniatas y etíopes, conduciría a un hematocrito más alto, que es el sustrato del doping con eritropoyetina (Epo) en ciclistas de competición: aumentar el hematocrito sin aumentar excesivamente la viscosidad sanguínea puede mejorar la resistencia aeróbica elevando el aporte de oxígeno a los músculos.

Los corredores keniatas de élite tienden a tener un hematocrito relativamente alto. En un estudio de 41 corredores keniatas, el hematocrito medio era del 49% y un cuarto de los corredores tenía hematocrito >50%. En un estudio de 10 corredores keniatas comparados con 14 alemanes, aunque no se encontró una clara diferencia entre grupos en la masa total de hemoglobina, los keniatas tenían un nivel medio de hemoglobina más alto (16,1 frente a 15,5 g/dl) y un hematocrito medio significativamente más alto (49% frente a 45%).

Las “sombras” tienen que ver con esa 4ª característica del primer hombre en correr el maratón en 2 horas o menos que predice la revista Runner’s World, cuya traducción es “y acceso a cosas que no podemos imaginar”. En esta característica se vislumbra la posibilidad del dopage, ya que el autor del artículo que nos ocupa dice que los keniatas son magníficos corredores –lo han sido durante décadas- y nadie imaginaría que ellos fueran a hacer trampas o tuvieran necesidad de hacerlas. Pero que eso era antiguamente, ya que ahora, con la cantidad de dinero cada vez mayor que se ofrece en las competiciones de maratón, los tiempos han cambiado.

Rendimiento en Maratón de Elite

Rendimiento en Maratón de Elite

El control antidopage ha sido laxo o poco riguroso en Kenia, y en 2012, un informe de la televisión alemana alertaba de supuesto uso de dopage por algunos de los corredores de élite de Kenia. Bajo presión internacional, un grupo antidopage de Kenia informó del siguiente “pico” en los casos de dopage: 18 corredores keniatas faltaron al control de dopaje en 2012 y 2013, en comparación con sólo 18 casos de dopaje de keniatas en los 19 años anteriores a 2012. Un artículo da la relación de 17 corredores pillados en dopaje: 15 eran maratonianos, y la mayoría eran corredores por debajo del nivel de élite tratando de llegar a ese nivel; se encontraron cinco clases de dopaje, que incluían nueve corredores con esteroides anabolizantes y tres con Epo. Uno de ellos, que corrió el tercer medio maratón más rápido de siempre, fue pillado con un esteroide anabolizante pero admitió tácitamente tomar también Epo. A esto hay que añadir el positivo por Epo de la corredora keniata ganadora de 3 maratones de Boston, en un test de orina fuera de la competición en Kenia, justo dos semanas y media antes de ganar el Maratón de Chicago por segundo año consecutivo.

El autor finaliza diciendo que ahora que cientos de maratones ofrecen millones de dólares de premios en metálico y cientos de corredores keniatas están compitiendo para salir ellos y sacar a sus familias de la pobreza con sólo un triunfo, la naturaleza humana nos dice que los incentivos para buscar atajos son fuertes. Los que conocen bien al corredor de larga distancia son escépticos del programa keniata. Por ejemplo, Frank Shorter, el americano que ganó el Maratón Olímpico en 1972, dijo recientemente al New York Times que su primera indicación de que algunos corredores keniatas podrían estar dopándose procedía de los años 80 cuando comenzaron a utilizar médicos italianos como “managers”.

Aun así, ¿quién puede culpar a los keniatas?

Después de todo, el resto del mundo participa de los atletas que hacen trampas para ganar. Y cuando se añade la trampa en un sentido amplio, ¿quién puede tirar la primera piedra? Y añade: “Dejaré a los expertos en ética que defiendan el “espíritu del deporte”. Mi preocupación es que se pueda “morir para ganar”. Temo que para un atleta con Epo, puede haber una delgada línea entre ganar y morir. El dopaje con Epo ha llegado a matar hasta 25 o 30 ciclistas competitivos europeos. No permitamos que la tragedia se vuelve a ver repetida entre los magníficos corredores keniatas”.