Factores medicos que hacen fracasar un maratón

Factores médicos que hacen fracasar un maratón

¿Qué factores médicos pueden hacernos fracasar en un maratón?

En un esfuerzo tan largo y extenuante como el que se realiza en una carrera de maratón, además del grado de entrenamiento, existen otros factores que pueden hacer fracasar el objetivo buscado en esa carrera y que podríamos denominar como “factores médicos”. Estos factores médicos pueden ser: generales y locales.
Los factores médicos locales comprenden: ampollas, callosidades, rozaduras, “pie de atleta”, uñas encarnadas o negras y calambres.

Ampollas

Consisten en la acumulación de líquido debajo de la capa más externa de la piel (la epidermis), o dentro de ella, por la fricción a la que ésta se ve sometida cuan do se corre. El lugar de asiento más frecuente de las ampollas es el pie y, aunque pueden desarrollarse en cualquier parte de éste, las localizaciones más comunes son: el talón, los dedos y la parte elevada de la bóveda plantar.

Callosidades

Corresponden a un engrosamiento de la capa córnea de la piel en respuesta a una presión excesiva. También es el pie el lugar de asiento más frecuente de esta lesión y, aunque puede desarrollarse en cualquier parte de él que esté sometida a presión, las localizaciones más precisas son: la cara plantar de las cabezas de los metatarsianos, que se puede decir que vienen a corresponderse con la raíz de los dedos, y que son una de las zonas donde más presión sufre el pie en el apoyo durante la carrera, y la parte más baja del talón, que es la primera que se apoya para iniciar la zancada y tiene que soportar el impacto del peso del cuerpo con el suelo.

Rozaduras

Son zonas de la piel que aparecen enrojecidas, inflamadas y con dolor, debido a la fricción mecánica entre partes del cuerpo y la ropa. Las localizaciones más frecuentes son: las caras internas de los muslos, las axilas y los pezones.

“Pie de atleta”

Consiste en lesiones rojo-blanquecinas dolorosas, que pueden agrietarse (fisurarse), localizadas en los pliegues interdigitales de los pies, y producidas por la infección de hongos que se ve favorecida por una mala higiene y la sudoración que se produce durante la carrera.

Uña encarnada

Consiste en un crecimiento del borde de la uña hacia el tejido blando que la rodea (lecho ungueal), que da lugar a inflamación e infección de la zona. La localización más frecuente es en la uña del primer dedo o dedo gordo del pie.

Uña negra

Corresponde a un hematoma que se forma por debajo de la uña, entre ella y la piel subyacente, por traumatismos repetidos o una presión excesiva sobre ella. Se puede localizar en cualquiera de las uñas del pie.

Las consecuencias de estas lesiones corresponden al dolor que se produce en todas ellas que puede, o bien incapacitar para correr correctamente, o bien cambiar la forma de apoyo y movimiento del pie durante la carrera, con la posibilidad de que se desarrolle una lesión más importante en otro lugar.

Los factores que contribuyen a las lesiones de la piel y las uñas corresponden a un material de carrera inadecuado, en lo que respecta a la ropa, los calcetines y las zapatillas. La ropa demasiado ajustada, con bordes de las mangas o tirantes de las camisetas o de las perneras del pantalón demasiado rígidos, puede dar lugar a rozaduras en las axilas, pezones o raíz de los muslos. Los calcetines poco ajustados o de tejido demasiado rígido pueden formar pliegues que produzcan rozaduras en la piel de los pies o ampollas. Las zapatillas nuevas o demasiado ajustadas pueden comprimir alguna zona del pie donde produzcan ampollas o callosidades, o pueden comprimir las uñas y producir una uña encarnada o negra. En otras ocasiones no son las zapatillas las que producen esas lesiones sino alguna alteración anatómica que hace que una parte del pie o alguna uña sobresalga en exceso y presione contra la zapatilla. Así mismo, las zapatillas y/o los calcetines poco transpirables pueden aumentar la sudoración del pie y producir así un caldo de cultivo donde proliferen los hongos que producen el “pie de atleta”.

Para evitar las lesiones de la piel producidas por la ropa deportiva es necesario que ésta sea suficientemente holgada, con mangas o perneras suficientemente anchas, y confeccionada con tejidos blandos y suaves. Así mismo, se puede utilizar vaselina para proteger las zonas sensibles al rozamiento. Los calcetines pueden ser de nylon o lana y finos, que se ajusten bien al pie y sean de su mismo tamaño, para que no puedan producirse pliegues.

Zapatillas

Las zapatillas son el material deportivo más importante para el corredor y que con más cuidado se debe elegir. Nunca se deben estrenar unas zapatillas nuevas en una competición. Siempre se deben haber probado antes en los entrenamientos y, además, en distancias largas para estar seguros de que no van a producir molestias o lesiones en los momentos en que el pie va ya más cansado. Hay que asegurarse de que esas zapatillas no comprimen ninguna zona del pie, sobretodo las zonas más prominentes, como las puntas o el dorso de los dedos, el talón, las zonas situadas por debajo de los maléolos, la mitad del borde externo del pie o la articulación metatarso-falángica del primer dedo o dedo gordo. La suela debe ser flexible y la media-suela debe proporcionar amortiguación suficiente sin ser muy gruesa, para no aumentar el peso de la zapatilla que debe tener el menor peso posible.

La plantilla interior sobre la que apoya el pie debe tener una forma anatómica para distribuir de la forma más correcta posible los apoyos del pie. Cuando la suela esté tan gastada en alguna zona como el tacón, el borde externo o la puntera, que ya aflore o esté a punto de aflorar a la superficie la media-suela, entonces es el momento de cambiar de zapatillas y utilizar otras nuevas.

La lengüeta que soporta la tensión de los cordones debe tener la amortiguación suficiente para que dichos cordones no compriman los tendones del dorso del pie y los lesionen.

Para evitar el “pie de atleta”, se deben utilizar calcetines que tengan las mayores posibilidades de transpiración y, además, se pueden utilizar polvos antimicóticos espolvoreados en la parte anterior de los pies y entre los dedos antes de ponerse los calcetines.

Con el calzado adecuado, calcetines en buen estado, dispositivos para disminuir presión, higiene cuidadosa del pie, corte correcto y frecuente de sus uñas, ropa adecuada y vaselina, se pueden evitar ampollas, callosidades, rozaduras, y uñas encarnadas o negras.

Calambres

Corresponden a la contracción involuntaria y dolorosa de un grupo muscular de las extremidades inferiores. Las consecuencias de los calambres corresponden a la dificultad para seguir contrayendo voluntariamente el grupo muscular, que lleva a la detención temporal o definitiva de la carrera.

Los factores que contribuyen a los calambres son: deshidratación, desequilibrio hidroelectrolítico, aporte insuficiente de sangre al músculo, entrenamiento inadecuado y ejercicio en exceso.

Para evitar los calambres sirven los mismos consejos que para evitar la deshidratación, así como, ingerir alguna bebida con electrolitos durante la carrera, hacer un calentamiento correcto y estar suficientemente entrenado para el maratón.