El primer maratón

¿Cuándo correr por primera ver un maratón?

Naturalmente, la primera respuesta a esa pregunta que se nos ocurre sería “cuando uno quiera”.  Sin embargo, un maratón es un esfuerzo suficientemente importante como para cambiar esa respuesta por esta otra: “cuando uno esté preparado para ello”.

¿Qué significa estar preparado para ello?, o mejor ¿cuándo está uno preparado para ello? La respuesta a esta pregunta es: “cuando está suficientemente entrenado”.

Cuando una persona decide comenzar a correr, si su objetivo es correr un maratón, debe considerar ese objetivo, como mínimo, a dos años de plazo.

Para estar suficientemente entrenado para un maratón se necesitan dos requisitos mínimos: haber acumulado una cantidad que podríamos llamar “adecuada” de kilómetros de carrera en los entrenamientos; y haber experimentado velocidades de carrera próximas a la máxima en distancias más cortas.

Mi primer maraton

La cantidad de kilómetros de carrera en los entrenamientos viene dada por el número de años de práctica, multiplicado por los días de entrenamiento de cada año, y eso, a su vez, multiplicado por el kilometraje de cada sesión de entrenamiento. Nosotros pensamos que la cantidad mínima de kilómetros de carrera acumulados puede corresponder a dos años de práctica, con una frecuencia de sesiones de entrenamiento de 3 días a la semana, y un kilometraje por sesión de 10 km. Si hacemos el cálculo anterior: 10 km por 3 días/semana nos da 30 km/semana y por 48 semanas (consideramos 4 de descanso al año) que tiene el año y por 2 años, resultan 2.880 km en total.

La experimentación de velocidades de carrera próximas a la máxima en distancias más cortas corresponde a los entrenamientos de calidad a base de series de ritmo y las competiciones. Los entrenamientos de calidad habría que hacerlos una vez a la semana como mínimo, variando las distancias desde 200 m hasta 1.000 m y haciendo un número de series que varíe desde 3 a 20 según la distancia, y a partir de los 6 meses de práctica de la carrera a pie.

Esto nos pondrá en condiciones de poder desarrollar una velocidad alta en las competiciones de entre 5 y 15 km que deberían hacerse como mucho 2-3 veces al mes, dependiendo de la distancia, y a partir de los 6 meses de práctica.

Con esas dos premisas, creemos que ya se puede estar en condiciones de afrontar el primer maratón y hacer que sea una experiencia agradable. Porque, aunque el primer maratón debe hacerse sin objetivo de tiempo, sino solamente para conocer la distancia, que duda cabe que si uno es capaz de correr a un buen ritmo, conseguir hacer un tiempo que él considera bueno y acabar con una sensación de cansancio adecuada a la distancia del maratón y las condiciones en las que se ha desarrollado, la experiencia le habrá resultado muy bonita y se habrá quedado con ganas de correr otro. Por el contrario, si la experiencia ha sido mala, puede que no le queden ganas, no ya de volver a correr otro maratón, sino de seguir practicando la carrera a pie que en el futuro le puede permitir conseguir otros objetivos y, desde luego, será muy beneficiosa para su salud.