Aspectos generales en la preparación de un maratón - Parte I

Aspectos generales en la preparación de un Maratón (I)

La competición de maratón se realiza sobre una distancia que es la más larga del programa olímpico y que, por regla general, no se cubre nunca durante los entrenamientos. Eso hace que en su preparación haya que tener en cuenta, no sólo unos entrenamientos diferentes a los de las demás distancias, sino también otros aspectos que tienen que ver con las condiciones climatológicas en las que se va a competir, las características del material de competición (ropa y calzado), la forma de dosificar las fuerzas durante la competición, las incertidumbres que, desde el punto de vista psicológico, plantean al corredor o corredora esa acumulación de kilómetros extras que no llegan a hacer en los entrenamientos.

Por otra parte, si se aumenta transitoriamente la cantidad de entrenamiento para hacer frente a la distancia, como se debería hacer en cualquier puesta a punto para maratón, el incremento en el gasto de calorías que genera esa mayor cantidad de entrenamiento hay que compensarle con modificaciones en la alimentación.

Aunque las modificaciones del entrenamiento dependen de la teoría que tenga cada entrenador o atleta sobre cómo entrenar el maratón, porque como dice el refrán “cada maestrillo tiene su librillo”, nuestra experiencia de de más de 35 años nos lleva a recomendar dos modificaciones fundamentales:

  • Aumentar durante un periodo de tiempo más o menos corto el kilometraje que se viene haciendo en los entrenamientos regulares para otras distancias más cortas, con el fin de “acostumbrar” a las piernas a recorrer una mayor distancia.
  • Acomodar la velocidad de los entrenamientos de calidad a aquella velocidad a la que se pretende correr el maratón, con el fin de que el organismo “se aprenda” el ritmo que tiene que llevar durante la competición.

Las condiciones climatológicas, si son de frío o calor excesivos, hacen que haya que preparar, por una parte una ropa de competición de suficiente abrigo como para que el organismo no pierda más calor del que genera en condiciones de frío excesivo y evitar así una posible hipotermia, y por otra el tipo de bebida, la cantidad y los puntos del recorrido en que la va a beber en condiciones de calor excesivo, para que el organismo no pierda una cantidad de agua por el sudor que le lleva a un estado de deshidratación que le haría disminuir el rendimiento o tener que abandonar la competición.

Las características del material de competición, aunque algo tienen que ver con la climatología, corresponden sobre todo al tiempo tan largo de carrera, en el que cualquier exceso de gramos de peso de las prendas, supone una carga añadida al peso del organismo que hay que transportar durante ese tiempo. Por ello, el material de competición debe ser lo más liviano posible, pero al mismo tiempo debe permitir la mayor transpiración también posible en condiciones de calor excesivo, o conservar el calor en casos de frío excesivo.

Así mismo, hay que asegurarse de que la ropa no produce fricción en zonas como las axilas, los pezones o las ingles. En el caso de las zapatillas, hay que buscar que, además de livianas, sean flexibles pero sin producir dobleces o pliegues que puedan producir fricciones con la piel de los pies, y con una suela capaz de amortiguar bien todos los impactos del pie con el suelo en las numerosas zancadas que se producirán durante la competición. Y los calcetines deben ajustarse bien al pie para no producir también pliegues que generen fricción sobre la piel de los pies y evitar así ampollas, y ser finos en caso de calor excesivo pero sirviendo de aislamiento eficaz entre la pared del zapato y la piel de los pies, o algo más gruesos en caso de frío excesivo.

La forma de dosificar las fuerzas durante la competición corresponde al planteamiento táctico de la carrera, tanto para quienes buscan una marca, como para quienes buscan la victoria sobre algún o algunos rivales, o para quienes únicamente desean terminarla.

En todos los casos, se requiere que el corredor o la corredora hayan llegado a  conocer si son capaces de correr al mismo ritmo toda la distancia, y de esa forma correr a un ritmo uniforme durante toda la competición, si son capaces de aguantar más el sufrimiento que otros/otras rivales y, por tanto, pueden arriesgarse a comenzar a una velocidad más alta para luego ir decayendo en su velocidad y conseguir así un tiempo mejor o distanciar y ganar a los/las rivales, o si necesitan salir despacio hasta un cierto punto, porque a partir de ahí son capaces de aumentar la velocidad, y asegurarse así que van  a completar toda la distancia o que al final podrán dar alcance a los/las rivales.

También será muy importante que sepan elegir un buen grupo con el que hacer la carrera si no son capaces de correr solos, o buscar su propio ritmo de carrera si no son capaces de correr en grupo.