Anemia en el corredor de maratón

Anemia ferropénica en el corredor de maratón

La anemia ferropénica. La anemia más usual en el corredor de maratón. ¿Cómo prevenirla?

Los estados anémicos vinculados con el metabolismo del hierro es uno de los trastornos nutritivos más frecuentes y tiene especial relevancia en deportistas, fundamentalmente en deportes de resistencia y en las mujeres, debido al papel que desempeña en el transporte y liberación de oxígeno a la célula muscular y en la obtención de energía en el metabolismo aeróbico.

La anemeia ferropénica

Qué es la anemia ferropénica

La anemia ferropénica es aquella debida a una eritropoyesis deficiente por falta o disminución del hierro y que habitualmente cursa con hiposideremia, índice de saturación de transferrina descendido y ferritina baja. La anemia ferropénica es la causa más frecuente de consulta hematológica y es el tipo de anemia más común en el corredor maratoniano.

Es difícil establecer un criterio único que permita determinar un estado anémico. Desde el punto de vista fisiopatológico, el cuadro clásico de anemia por deficiencia de hierro, corresponde al cuadro final de un proceso crónico que ha superado varias etapas:

  • Anemia prelatente: Se produce un descenso en los niveles de hierro que se deposita en la médula ósea, bazo e hígado y que podemos medir a través de la ferritina sérica. Los niveles de hierro sérico son normales, lo mismo que el hematocrito y la hemoglobina.
  • Anemia latente: En este caso se produce una eritropoyesis deficiente acompañada de bajos niveles del hierro plasmático y un incremento de la capacidad total de fijación del hierro (Total Iron Binding Capacity = TIBC). Sin embargo el hematocrito y la hemoglobina son normales.
  • Anemia ferropénica manifiesta: Debido a que cerca de las dos terceras partes del hierro circula con los eritrocitos en forma de hemoglobina, a medida que se acentúa su deficiencia, se presenta una disminución marcada de los niveles de hemoglobina circulante.

Se trata por lo tanto de un proceso evolutivo, donde el organismo antes de que se instaure una anemia manifiesta con disminución de los niveles de hemoglobina y por consiguiente con déficit en el transporte de oxígeno, utiliza el hierro de depósito y cuando las reservas escasean entonces se emplea el hierro sérico. Finalmente la disminución de los depósitos de hierro y del hierro sérico provoca el descenso de hemoglobina circulante.

Causas más frecuentes de anemia ferropénica en el corredor

Se enumeran a continuación las causas más frecuentes de anemia ferropénica:

  • Déficits en la ingesta de hierro en la dieta y en la variabilidad de su consumo.
  • Aumento de las necesidades de hierro por varias razones: aumento del volumen plasmático, aumento de la hemoglobina, aumento de la cantidad de enzimas que contienen hierro e incremento de la utilización de la cadena respiratoria.
  • Se ha comprobado la presencia de procesos de sangrado gastrointestinal durante la carrera y pérdidas por el sudor y la orina.
  • Se han detectado marcadores de hemólisis intravascular, probablemente causados por compresión de los capilares de la planta del pie y por el incremento de temperatura, velocidad de circulación y adrenalina durante el ejercicio.
  • En caso de la mujer en edad fértil las pérdidas de hierro aumentan debido a la menstruación.

Necesidades de suplementación

Cuando se confirma la anemia por carencia de hierro a través del estudio hematológico, el tratamiento es complicado y el proceso tiende a la cronicidad. En las primeras fases de anemia es posible establecer un tratamiento preventivo, generalmente por vía oral que suele ser suficiente para restablecer la normalidad de los parámetros hematológicos.

Vamos a diferenciar el tratamiento según los distintos niveles de anemia:

Deportistas con todos los parámetros dentro de la normalidad

En estos casos no existe necesidad de realizar una suplementación con hierro pues esta no reporta ningún beneficio, ni aumenta la capacidad de rendimiento físico.

Deportistas con anemia prelatente y latente

En general los resultados obtenidos aconsejan aplicar como método de prevención una administración de hierro en estos casos. Sin embargo, hay trabajos que demuestran que las deficiencias de hierro sin anemia pueden ser causa de disminución de la capacidad para desarrollar trabajo físico, alterando la capacidad oxidativa del músculo y desviando la producción de energía hacia el metabolismo anaeróbico.

Deportistas con anemia manifiestan

Cuando los atletas presentan un estado de anemia manifiesta es preciso iniciar la suplementación de hierro. En estos casos el deportista mejora claramente su actividad y sobre todo, su capacidad aeróbica.

La prevención de la anemia en el corredor

Para realizar una correcta prevención se debe llevar a cabo en diferentes etapas:

  • La evaluación de los depósitos
  • El balance de los aportes
  • El tratamiento de un eventual déficit.

La disminución de la ferritina constituye un signo precoz y de alerta antes de la aparición de una disminución de la hemoglobina y del hematocrito. Cuando en los reconocimientos médico-deportivos se detecte algún tipo de modificación en cualquiera de los parámetros hematológicos que puedan indicar una deficiencia de hierro o cuando el atleta refiere sintomatología que induzca a sospechar la existencia de una ferropenia, debe llevarse a cabo un estudio detallado del aporte de hierro que realice el deportista con la dieta que siga habitualmente. Los alimentos ricos en hierro son la carne, el pescado, los huevos, los vegetales y los cereales.

El primer paso para la adecuada prevención debe ser localizar posibles desequilibrios dietéticos que reduzcan el óptimo aporte de hierro con la comida.

Así, una dieta vegetariana no equilibrada pueden conducir a un aporte deficiente de hierro con la dieta. En el caso de deportistas vegetarianos deberá buscarse un aporte rico en hierro como el procedente del alga espirulina, de la levadura de cerveza, de la soja o del polen.

Alimentos con alto contenido en hierro

Alimentos con alto contenido en hierro

En el caso de utilizar con frecuencia la supercompensación de carbohidratos, se deberá realizar un aporte extra de alimentos ricos en hierro. Fundamentalmente consistirá en la ingesta de carne o hígado, sin asociar ningún otro nutriente que dificulte la absorción intestinal del hierro (té, café y alcohol). Simultáneamente, se administrará 1 gramo de vitamina C, para aumentar la absorción de hierro.

También se podrá suplementar con preparados de extracto hepático que habitualmente se presentan junto con vitamina B12, hierro, vitamina C y ácido fólico.

Pero cuando la dieta se muestra insuficiente para recuperar el contenido de hierro de los depósitos del organismo, se hace imprescindible su administración en forma de suplementos dietéticos, sales o proteínas.